Apego
IDENTIFICA TU ESTILO DE APEGO
En esta ocasión hablaremos sobre el apego, entendiéndolo como la capacidad de vincularnos con quienes nos rodean. Esta capacidad, la vamos a adquirir especialmente durante los primeros años, pero vamos a gestionarla durante toda la vida. Además, es importante tomar en cuenta que la calidad del desarrollo de cada uno de los miembros de la familia, dependerá en gran medida de la calidad de las relaciones que se establezcan entre ellos.
Las interacciones tempranas padres-hijos van a constituir un aspecto central y básico, no solo para la vinculación misma, sino para la sana construcción de la identidad y la pertenencia a la familia.
Para identificar los diferentes tipos de apego, podemos tomar a los autores Bowlby y Ainsworth, quienes proponen la siguiente clasificación que podemos analizar no solo para comprender el vínculo que hemos formado con nuestros hijos, sino el que nosotros aprendimos y hemos gestionado durante nuestra vida. En esta clasificación, los autores llaman cuidador a quien ejerce el cuidado de los pequeños, pero para efectos prácticos pensemos en los padres de familia.
Sugiero que para cada tipo de apego tengamos presente que el apego debe también entenderse como “actos de amor traducidos efectivamente en acciones concretas” y nos identifiquemos tanto como otorgadores de amor y cuidados, como receptores de los mismos durante nuestros primeros años.
-APEGO SEGURO: El cuidador demuestra cariño, disponibilidad, estabilidad en el contacto y atención a las señales del bebé. Los niños son capaces de explorar el mundo en presencia del cuidador y ser sociables con extraños. Suelen enfermar menos, tener más iniciativa y adquirir los conocimientos con mayor rapidez. Son niños y niñas bien atendidos con padres disponibles y otorgadores de amor mediante acciones claras y concretas.
-APEGO ANSIOSO AMBIVALENTE: El cuidador no siempre va a estar disponible, y se mostrará atento en ciertas ocasiones, mientras que en otras no. Esto provoca en el bebé y el niño una angustia a la separación. Suelen protestar, llorar y molestarse cuando se les retira la atención y no se les consuela fácilmente porque saben que tal vez no reciban lo que necesitan. Resulta desconcertante para ellos no tener una respuesta del cuidador constante y estable en el tiempo, y se muestran inseguros ante la separación del adulto.
-APEGO EVITATIVO: El cuidador suele desatender de manera constante lo que el bebé necesita. Se podría decir que se trata de una manera de abandono emocional frente al niño, en la que el cuidador no cubre las necesidades de afecto, seguridad y protección. Las personas con este tipo de apego suelen tener una angustia a la soledad superior a la de otros.
-APEGO DESORGANIZADO: Este tipo de apego se da cuando el cuidador se muestra con respuestas desproporcionadas e inadecuadas. Aquí podríamos hablar de situaciones de abuso y/o maltrato físico o psicológico frente al menor. Los niños suelen mostrarse muy inseguros frente al contacto con los demás.
La invitación es a reflexionar con que tipo de apego crecimos para poder trabajar lo necesario en ello, es importante ver las alternativas que tenemos para fortalecernos primero y luego concentrarnos en ofrecer a los nuestros una vinculación sana y nutrida que les permita desarrollar su identidad con amor, seguridad y estabilidad, para con ello formar a su vez a las siguientes generaciones.
Por: Gabriela Tejeda Morales, Aliada Estratégica y miembro de la Red de Atención Psicológica I Marca Familia

