Errores y aciertos al construir un matrimonio
El pensar en construir una relación seria y de cara a poder formar, en un momento determinado una familia, generalmente requiere un compromiso que va más allá de la simple atracción física y de coincidir en ciertos gustos y hobbies.
Si bien es cierto que la llamada “atracción física,” así como los gustos y “coincidencias” son partes muy importantes (comenzando por la primera); esto pasa a ser solamente el principio de todo un proceso para el propio conocimiento y el conocimiento de mi pareja.
Es común que en un principio de nuestra relación “idealicemos” y hasta en cierta manera tengamos esas “fantasías” como cuando solíamos leer o ver en caricaturas o películas todo final: “y vivieron felices para siempre”.
Hablar de errores y aciertos es hablar también de causas y consecuencias en nuestros actos; el ser primeramente lo suficientemente honestos con nosotros mismos y aceptar que probablemente ese “amor” no es tan profundo, incondicional o claro como tal vez pensábamos; pudiendo “esconder” situaciones tales como: en realidad no me gusta o no sé estar solo (a) conmigo mismo (a), tengo problemas familiares serios y es una forma de escapar; mi prospecto es una persona que económica y socialmente me ayudará en “mis” planes y proyectos; necesito buscarle a mis hijos una figura de padre o madre, etc.
Habiendo resuelto lo anterior; es necesario trabajar en la “aceptación del otro”; es decir, no se puede configurar a la pareja a nuestros propios gustos y necesidades. Cada persona tiene su propia individualidad y lo que se busca es una vida en común, en comunión; con gustos, necesidades y objetivos distintos, pero con un ideal en común. Es muy importante saber distinguir una pareja en unión o comunión, de una pareja en fusión, puesto que hablar de fusión, es hablar de situaciones más complejas; y en muchas ocasiones peligrosas. El aceptar al otro tal cual es, con sus virtudes y defectos, es parte esencial en una relación matrimonial.
El éxito o el fracaso en un matrimonio no es fruto de la suerte. Tanto los errores como los aciertos en una relación de pareja, siempre tienen sus causas y sus porqués. El primer y más importante acierto y/o error como lo mencionamos, es la honestidad o deshonestidad con nosotros mismos. En ocasiones, aquellas heridas que venimos cargando desde la infancia, se proyectan de una u otra manera en nuestras relaciones como adultos; esperando que la pareja sea quien me ayuda a sanarlas u olvidarlas; o peor aún, queriendo que sea la pareja quien sirva de escudo protector contra todas aquellas inseguridades, complejos y necesidades conscientes e inconscientes que no podemos ni sabemos controlar.
Por: Mtro. Carlos H. De la Peña, Red de Atención Psicológica I Marca Familia

