La vida no es plana ni siempre podemos vivir en perfección, más bien las personas podemos vivir en armonía; es decir, caminar reconociendo nuestras luces y sombras a sabiendas de que a veces estaremos arriba, a veces en medio o quizá abajo.
Sin embargo, en este camino llamado vida, justo para tener paz y avanzar, justo para levantarnos de nuestras caídas, es necesario contar con redes de apoyo, como lo explica Carl Rogers, autor de la Psicoterapia Centrada en el Cliente:
Puedo permitir que otro se preocupe por mí y puedo aceptar plenamente esa solicitud en mí mismo. Esto me permite reconocer que también a mí me importan profundamente los demás.
Vivir la soledad es bueno para lograr mirar en nuestro interior y encontrar allí respuestas; no obstante, las personas requerimos del apoyo de otros, vivimos en comunidad desde que nacemos en una familia, desde que, para existir y llegar a este mundo necesitamos de la colaboración en principio, de papá y mamá.
El aislamiento social, el no pedir ayuda ya sea por miedo, inseguridad o incluso por egocentrismo, limita nuestra capacidad de crecer. ¡Imagina cuánto has logrado en lo individual, ahora imagina cuánto lograrías si puedes recurrir a las personas que están en tu entorno! ¿No crees que pudieras expandirte más en todas las dimensiones de tu vida? Ya sea en lo económico, en lo laboral, en lo emocional, en tu desarrollo personal.
¡No esperes a que los demás vengan a ofrecerte ayuda, te invito a ser pro activo y tejer tu propia red de apoyo!, aquí algunos puntos a considerar para construirla:
1. Primero reconocerte limitado y vulnerable, necesitado de apoyo. Eso no te hace menos, solo te hace humano.
2. Pensar y definir todo lo que podrías lograr si dejas de actuar en solitario y formas esa red ¿hasta dónde podrías llegar? (Importante tener claras las metas). Visualizarte en tus posibilidades como diría Viktor Frankl.
3. Hacer un mapa de tu posible red de apoyo, considerando a tu familia, amigos, colegas del trabajo, vecinos, profesionales y hasta el uso de la tecnología. ¿Con quiénes puedes contar y para qué cosas? Tener claro que tu mapa es una suposición y no lo tendrás claro hasta que hables con cada persona y le pidas ayuda.
4. Comunicar que necesitas ayuda y ser tolerante a la frustración. Esto significa pedir con humildad, pero a sabiendas de que no siempre los demás podrán apoyarte de la forma que pides ni con la exactitud requerida.
5. Brindar apoyo de corazón, desde tus dones y desde lo que tienes (sin pretender dar lo que no tienes). Las redes se construyen aprendiendo a pedir, pero también aprendiendo a dar. ¿Qué es lo que puedes hacer por otros sin pasar por encima de ti mismo? Así que es importante no olvidar que:
Está bien ayudar a la gente, y está bien necesitar ayuda, pero cuando tu capacitación permite que otras personas no se ayuden a sí mismas, estás incapacitado a las personas que quieres ayudar. (Edith Eger).
Aterriza lo que acabas de leer, te dejo aquí algunas preguntas para tu reflexión personal:
1. ¿Quiénes hoy forman parte de tu red de apoyo?
2. ¿Necesitas más ayuda? ¿Te cuesta trabajo reconocerlo y pedirla? ¿Por qué?
3. ¿Quiénes podrían formar parte de tu red de apoyo?
4. ¿Estás dispuesto a brindar ayuda sin sobrepasar tus límites? ¿En qué pudieras ayudar a otros sin pasar por encima de ti mismo?
Por: Mtra. Liz Mendívil, Red de Atención Psicológica I Marca Familia

