Un corazón libre de heridas es aquel que libra las heridas

Heridas emocionales
11 junio 2023 Iñigo Velasco

La influencia de las heridas emocionales en tu presente

Es muy común escuchar que quien no sale de una depresión, de algún vicio o de alguna situación que se considera fuera de lo “normal” en nuestra sociedad, es porque “no quiere” o porque “no le echa las suficientes ganas.”

Es bueno saber que no se trata de “echarle ganas” ni de ser positivo y dejar que todo fluya haciendo únicamente lo que nos place y dejándonos guiar por nuestros sentidos con el fin de alcanzar la anhelada felicidad.

En términos generales pensamos que todas aquellas heridas que nos sucedieron en el pasado hay que olvidarlas “por nuestro bien”, y seguir adelante. Más lo cierto es que las heridas que hayamos sufrido en la infancia, son como una sombra de fantasma que si bien, no lo sabemos o no lo queremos enfrentar; es muy probable que las proyectemos de muy diversos modos en nuestra adolescencia y adultez.

Heridas tales como el abandono, la humillación, el rechazo, la injusticia y la traición; dependiendo del momento, la duración y la intensidad; suelen ser las causantes de una desestructura tanto a nivel personal, como de pareja e inclusive familiar.

Es muy común que los adultos piensen que como la niña o el niño eran muy pequeños de edad “ya se les olvidó.”

Recordemos que es durante la primera infancia cuando el bebé todavía no tiene la capacidad de razonar como un niño y menos como adulto. El bebé únicamente siente, percibe lo que está sucediendo. Entre más pequeños hayamos sufrido algún tipo de herida importante; más se proyectará en un futuro.

Por ejemplo; una fuerte herida de abandono en la infancia; podría proyectarse en la vida adulta con ciertas sintomatologías de dependencia, ansiedades, miedos o querer tener todo bajo control, entre otras más. Una fuerte herida de maltrato o humillación, podría en un momento determinado terminar en personalidades obsesivas, compulsivas, o narcisistas entre otras sintomatologías.

Todos y cada uno hemos sentido real o imaginariamente heridas emocionales. Lo importante es saber que lo que hoy proyectamos es fruto de lo que ayer sentimos y/o percibimos; y que con una adecuada terapia podemos conocer, aceptar, elaborar, madurar y sanar esas heridas.

Por: Mtro. Carlos H. De la Peña, Red de Atención Psicológica I Marca Familia


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