Importancia de reconocer y aceptar las emociones
Todos sentimos, todo el tiempo, todos los días, es algo que no podemos evitar y que por lo mismo es importante tomar conciencia en nuestra vida.
A veces creemos que las emociones vienen a arruinarnos el día, ya sea porque así lo creemos o porque alguien más nos lo ha dicho, con comentarios como estos: “el que se enoja pierde”, “no llores”, “no sirve de nada que estés triste”, “no tengas miedo”, “te quiero ver siempre feliz”... sin embargo, al contrario de lo que a veces pensamos, ignorar la emoción no hará que desaparezca o disminuya, tal vez al momento sí, pero se irá a la cubeta de pendientes y no tendremos control de en qué momento o lugar regresará y seguramente con más fuerza para ser escuchada.
Podrá haber emociones cómodas (alegría, amor, ternura, sorpresa…) y emociones incómodas (enojo, tristeza, miedo, vergüenza…), pero esto no quiere decir que sean buenas o malas, simplemente son y existen como el respirar, como la digestión, como un proceso que es importante atender.
Las emociones son algo natural, normal y necesario en todos los seres humanos; me gusta pensar que son carteros que traen un mensaje interesante de fondo sobre algo que nos está pasando y sobre algo que necesitamos, entonces en realidad son una ayuda para comprendernos mejor, entender el ambiente y reaccionar de alguna manera… te dejo algunas ideas.
Si estás triste tal vez la emoción te quiere avisar que hubo un cambio o pérdida y que la vida no va a continuar igual, por lo tanto, requieres reflexionar para sentir la ausencia y analizar cómo te gustaría acomodar la nueva vida. El enojo nos quiere avisar que alguien o algo ha cruzado un límite personal, que tal vez se presentó una injusticia y este enojo te da la fuerza y vitalidad para defenderte, enojo no es lo mismo que agresión, hay que usarlo abrazados de la asertividad. La alegría, por su parte, te quiere decir que hay una congruencia entre lo que esperabas y lo que ahora está sucediendo, que eso que está pasando es algo que disfrutas y te hace sentir bien… y así con cada emoción.
Es como un amigo, familiar o cliente, solo al escucharlo sabrás qué necesita de ti para resolver lo que está pasando, recuerda que, aunque así se sienta, no viene a hacernos daño, viene a echarnos la mano en este caminar que implica la vida. Sé que no es tan sencillo como se plantea, a veces no sabemos ni qué palabra ponerle a lo que sentimos, puede ser que incluso nadie nos ha enseñado a hacerlo o que hubiera emociones no aceptadas en nuestra familia, te invito a ser paciente, será un camino y verás que poco a poco estarás más conectado contigo y te sentirás mejor.
Te dejo algunas preguntas que te pueden ayudar para este primer paso: si pudiera representar con una flecha lo que siento ¿cómo sería?, ¿si dibujara con un color mi día ¿qué color(es) sería(n)?, ¿en qué parte de mi cuerpo estoy sintiendo?, ¿a qué otro momento se parece lo que siento ahora? Puedes incluso buscar un vocabulario emocional y señalar la palabra con la que más identificado te sientas y a partir de ahí nuestra corteza cerebral comienza a ayudar a irla manejando. Después de ello puedes preguntarte ¿qué lo causó?, para pasar a ¿qué necesito?, ¿qué me quiere decir esta emoción? Y así, aceptar que es válido lo que siento y que tiene sentido sentirse así.
El reconocer e identificar las emociones son el primer paso de la inteligencia emocional, solo a partir de este paso podremos regularlas, manejarlas, compartirlas y además poder aceptar las emociones de los otros y con ello tener mejores relaciones.
Por: Psic. Ana Jimena De los Cobos, Red de Atención Psicológica | Marca Familia

