Resolución de conflictos en pareja:
¿Porque existen parejas que normalmente sí pueden resolver sus conflictos de manera más o menos sencilla y práctica; sin rencores ni revanchas?
Es muy importante saber que no existen parejas en las que los conflictos sean nulos o inexistentes. En todas las relaciones humanas siempre existen malos entendidos, roces, imprudencias y demás actitudes que conllevan a malestares o conflictos de muy diversa intensidad y consecuencia; donde los matrimonios no son la excepción.
Para poder adentrarnos un poco en este tema por demás interesante, es necesario comprender también que si bien; muchos de ustedes lo han ya leído o escuchado no está por demás volverlo a decir. Todo matrimonio pasa por diversas etapas; y la que precede a la del “Enamoramiento” es la que comúnmente llamamos la de “Desilusión".
Dicha etapa de “Desilusión” o desencanto, suele ser la primera gran prueba por la que todo matrimonio pasa en su vida. Ya que aquí es donde comienzan a desaparecer todas aquellas fantasías e ideales que cada uno teníamos del matrimonio; y por el contrario, empiezan apareciendo por “arte de magia” todos aquellos defectos tanto físicos, como de carácter, personalidad y hasta en la familia política que talvez nos habían ya advertido, pero “nunca nos percatamos.”
Dentro de todas las cosas que suelen aparecer; destaca entre varios de ellos los famosos “Conflictos de Rivalidad”. Es decir; el querer discutir, controlar, o tener siempre la razón en cada una de las acciones llevadas en conjunto; y en ocasiones de manera individual. Lo que comúnmente llamamos “salirse siempre con la suya” o el típico “nunca me das la razón”, etc, etc.
Generalmente estos conflictos de rivalidad son únicamente síntomas de muy probables heridas o traumas vividos con anterioridad. Algunos muy perceptibles; otros en ocasiones difíciles de diagnosticar.
Lo importante en una relación es tomar en cuenta que:
1.- Tener conflictos no es el problema; el problema es no saber o no querer resolverlos.
2.- Ser conscientes de que en la mayoría de las ocasiones los conflictos provienen de miedos o temores que venimos cargando casi siempre desde la infancia; como lo pueden ser entre otros; el rechazo y el abandono. Ya que estos generalmente se expresan años más tarde a manera de inseguridades, celopatías y apegos entre otras sintomatologías.
3.- La aceptación de la pareja es parte fundamental; ya que es indispensable ser consciente de que no podemos “moldear la pareja a nuestros gustos e ideales.”
4.- Aceptar no significa resignar. Aceptar significa trabajar en pareja; saberse escuchar, validar, hacer una verdadera empatía; es decir, tratar de “pensar como el otro piensa” y tratar de “sentir como el otro siente” desde su manera de ser, desde sus defectos, desde sus miedos y también por supuesto desde sus cualidades.
5.- Tener un real y verdadero programa de vida en común. Donde quepa la individualidad y la autonomía de cada uno.
El resolver de manera positiva cada uno de los conflictos de pareja, requiere no solamente de una buena disposición de ambos; sino también del conocimiento de la propia persona y del otro. No basta únicamente con quedarnos callados, tolerar y siempre ceder en todo. Es necesario siempre llegar a acuerdos; aunque debemos recordar que en la vida en pareja “lo justo no siempre es equitativo, ni lo equitativo siempre es justo.”
Por: Carlos De la Peña, Red de Atención Psicológica I Marca Familia

