Un corazón libre de heridas es aquel que libra las heridas

mama hija
16 octubre 2024 Mtra. Rosario G.Prieto Eibl

Para empezar, hemos de saber que la sexualidad es el modo de ser persona, persona hombre, o persona mujer; hemos sido creados en esencia como tales desde la concepción y esta sexualidad se manifiesta en todas las dimensiones que nos componen como personas: La dimensión física, mental, emocional, social y espiritual; dimensiones inseparables, indivisibles, que, han de estar integradas unas con otras en orden al bien mayor natural y sobrenatural de cada ser humano en su unidad e irrepetibilidad. 

Algunos puntos importantes para abordar temas de sexualidad con los hijos son:

 

1. Tener presente que el tema de sexualidad, es un tema de amor. El punto clave es educar a la persona, a cada persona, en el amor, partiendo de sabernos y sentirnos amados, con la conciencia de que hemos sido creados precisamente por amor y para amar.


2. Llamar las cosas por su nombre, esto es, siempre la verdad, tanto en cuanto sea necesaria, de acuerdo a la edad, el ambiente que vive cada uno, pero todo con profunda delicadeza y de manera personal, sin miedo, las cosas como son en base a la naturaleza y a la realidad.

3. ¿A qué edad? Se trata de llegar primero, vivimos en una sociedad en donde todo es accesible de manera inmediata, sin filtros, cuando se quiera y como se quiera ¡Cuidado! La educación en el amor y la sexualidad ha de ser desde que un niño o una niña es concebido, haciéndole sentir amado desde el inicio, incluso antes, anhelando su existencia, y porque es, porque existe y desde que nace, poco a poco, dando el primer paso, abordando a la persona con inmenso respeto para que conozca quién es, de dónde viene y a dónde va, y que de esa manera vaya conociéndose cada hijo a sí mismo y al conocerse, descubra que es un tesoro único e irrepetible abierto al amor y a la vida.

 

4. Es un tema que hay que tratar de manera muy amorosa, delicada, especial, sin prisa, en un encuentro personal, libre de distracciones de cualquier tipo, en un ambiente de intimidad, por papá y mamá, exclusivamente, a falta de ellos, la persona adulta más cercana con quien tenga el vínculo afectivo más fuerte y seguro: La abuela, la hermana mayor, una tía; por ejemplo. Un tema tan íntimo que ha de ser custodiado y protegido como el mayor tesoro que es la persona del hijo y que así ha de asumir y asumirse él como persona. Es bueno llegar antes que el colegio, que la tv, que el amigo, que las redes, que los anuncios...

 

5. Sé concreto, al pan, pan y al vino, vino. Sin sermones, sin repetir mil veces las cosas. El hijo está abierto a la verdad, al amor, a la belleza, a la unidad; los trascendentales del ser y que le hacen libre para elegir en cada situación concreta.

 

6. Habla de la verdad, de lo bueno, de lo bello. Poco a poco, en las distintas circunstancias que la vida presente, puedes ir hablando de casuística e ir analizando los distintos comportamientos de las personas, ayudarle a tener criterio propio y reflexionar, mientras más viva de acuerdo a la verdad, más feliz será.

 

7. Si te preguntan, responde. Así sin más, lo harás desde el amor con tino, tacto y buen tono... es más sencillo de lo que crees.

 

8. Aprovecha todo para formar.... un anuncio, la caricatura, la decoración de la fiesta, la moda en las tiendas, etc., crear conciencia y formar la conciencia rectamente es fundamental.

 

9. Caridad y respeto, ante todo, para todo ser humano, sea como sea; pero nunca pactar con el error. Un peligro muy grande es la mal entendida “tolerancia” que se “exige” ante comportamientos inapropiados que van contra la naturaleza humana.

 

10. Fórmate, hay muchos videos, libros, podcast, talleres, etc., que te ayudarán a aprender a ser mejor persona para educar mejor a tus hijos, en este y en cualquier tema para la formación de la vida. Cuida que tengan una línea acorde a la verdad y a los valores universales.

 

Lo más importante, tu ejemplo, tu manera de vivir en la realidad que te ha tocado vivir, siendo un ejemplo de esfuerzo por vivir rectamente, de la mano de aquellas virtudes que custodian nuestro ser, nuestra persona, como la castidad, la prudencia, la templanza, el respeto, el pudor.

 

¡Animo! Todo va a ir bien...

 

Por: Mtra. Rosario G.Prieto Eibl, Red de Atención Psicológica I Marca Familia   


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